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| Artículos |
Artículo obtenido de: http://ecoaula.eleconomista.es Autora: Chus Muñoz La mayoría de las pymes desconoce la existencia de las ayudas que la Administración concede para mejorar la formación de sus empleados y sólo un mínimo porcentaje hace uso de ellas. Las causas hay que buscarlas en la falta de recursos propios, de capital y humanos. El sistema de formación continua bonificada comenzó a funcionar en el año 2004 y se basa en poner a disposición de las empresas interesadas una cantidad de dinero público para financiar la formación de sus empleados, total o parcialmente. Depende las cotizacionesLa dotación económica que recibe cada empresa para tal fin depende en parte de sus cotizaciones a la Seguridad Social y si no se usa durante el año, esa ayuda se pierde. En 2008 los recursos para formación totalizaron 575 millones de euros, una cantidad todavía pequeña si tenemos en cuenta que 1,4 millones de empresas (nada menos que el 88 por ciento) siguen sin participar en este sistema. Esta es una de las principales conclusiones del informe que ha elaborado Garben a partir de los datos de la Fundación Tripartita y de la Agrupación de Empresas Garben. El informe señala que la mayoría de las pymes no parecen estar muy interesadas en formar a sus empleados, a juzgar por la pequeña proporción de empresas de menos de 10 empleados que sí utilizaron este tipo de fondos públicos. En 2008, sólo el 8% del total de este tipo de empresas, apenas 121.821, usó parte de estas ayudas. El dato es sorprendente si se tiene en cuenta que en el caso de empresas de menos de 10 empleados, la formación pública es totalmente gratuita. El porcentaje sube hasta el 37% en el caso de las pymes de 10 a 250 trabajadores. Cifras todavía muy lejanas al 81% de grandes empresas (más de 250 trabajadores) que hicieron uso de los fondos para formación. "Esto resulta paradójico, ya que este sistema tiene como principal objetivo mejorar el acceso de las empresas, especialmente las pymes, a la formación", señala Manuel Garrido, presidente del Garben. "Las causas que explican esta situación son el desconocimiento de la existencia de estos fondos y la falta de recursos propios, de capital y humanos, para utilizarlos" Aumenta el interésDe todas formas, el informe señala un aumento del interés de las pymes por este sistema de formación, ya que en 2005 sólo el 2% de las empresas de menos de 10 trabajadores participó en el sistema. En comparación con aquel año, se han sumado 93.390 empresas de este tipo al sistema de formación pública, mientras que 45.974 compañías de entre 10 y 250 trabajadores han hecho lo propio en estos años. Otra de las situaciones que revela el informe es que las empresas que participan de este sistema consumen en un alto porcentaje de los fondos que se les destinan. En 2008, las empresas que financiaron su formación con estas dotaciones consumieron el 67,8% del crédito disponible, 390,4 millones de euros, y el 98% de ellas lo hizo a través de entidades colaboradoras. Las cifras revelan, además, un mayor uso de los fondos por parte de las pymes. Las de menos de 10 trabajadores consumieron el año pasado el 79,5% del crédito que tenían a su disposición. Mientras, en los otros dos grupos de empresas del estudio, los porcentajes de fondos consumidos son inferiores: entorno al 70 por ciento en el caso de las de más de 250 empleados y entre el 50 y el 60 por ciento en las del tramo intermedio. Según Garrido, "estos datos vienen a demostrar que éste es un buen sistema para las pymes. Es sencillo, flexible y ofrece hasta el cien por cien de financiación para las acciones formativas de las pequeñas empresas. Las pymes son libres de elegir cuándo, cómo y dónde forman a sus empleados. Otra ventaja añadida de este modelo es la figura de la entidad organizadora, que permite la agrupación de empresas en busca de ahorro de costes y mejora de la calidad, y que es la más utilizada por todas las empresas". |